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jueves, 15 de septiembre de 2016

Cita del jueves #5: El Noviembre de Kate

¡Hola, dreamers!

Estamos ya a jueves y me gustaría mucho saber vuestra opinión de la entrada de ayer: ¿Os gustó ese tipo de entradas? Si es así, hacédmelo saber en la cajita de comentarios. Así ya os subiré más entradas de esa sección ya que estuve ojeando unas cuantas cosillas, y tal vez, preparé más para vosotros.

Siguiendo al tema del inicio, hoy os vengo a traer una cita de un libro muy especial que me cautivó desde sus primeras páginas. Estoy hablando de El Noviembre de Kate por Mónica Guitérrez. Este es el libro cual tengo mi última reseña aquí en el blog. Los que ya han visto mi reseña, sabrán que lo he puntuado con la nota más alta que hay. Por lo cual, me debió de gustar mucho. Y así es. 

Además de esa narrativa alucinante de la autora, esta también nos dejó unas citas preciosas que tuve que dar mil vueltas para elegir solamente una para hoy.

Así que sin más dilación, ¡Empecemos!


«Un romántico no es un tipo que te lleva a cenar a un restaurante con poca luz y te regala flores. Un romántico es un apasionado rebelde que desafía tempestades y grita por encima de los acantilados y la niebla».
¿Os ha gustado esta cita? ¿Cuál ha sido vuestra favorita de este libro si lo habéis leído? ¿tenéis ganas de leerlo?
¡Me encantará leeros!



lunes, 12 de septiembre de 2016

Reseña: El noviembre de Kate

Colaboración con Roca Editorial.


Me acuerdo perfectamente cuando llegó este libro a mis manos. Fue mi primer ejemplar colaborando con Roca Editorial, y me puse muy muy contenta. Además del libro en sí, me venía con un catálogo, y un dossier del libro. Pasó mucho tiempo desde que lo cogí para comenzar a leerlo, porque como ya sabéis, entre las vacaciones y los estudios se me retrasaron un poco las lecturas.
Pero hoy, os vengo a traer mi reseña sobre este libro que me llenó de esperanzas. Me hizo sentir como una niña pequeña al emocionarme por partes sencillas, por saber qué iba a pasar aunque más o menos lo imaginara. Fue increíble.


La historia está contada en primera persona por distintos narradores: Está Kate, la protagonista femenina, Don, el masculino, y William un meteorólogo jubilado. Ambos cuentan acontecimientos que en un principio parece ir cada uno por su lado, pero terminan juntándose en un final que sorprende a todos. ¿O habrá alguien a quien no?

Con esta novela vemos la reflexión sobre la vida, por así decirlo. Las condiciones de cada uno de los personajes, pero que aún a pesar de eso, el trabajo los une. Pero no siempre para bien. Para explicar un poco esto, me gustaría hablar de los personajes por separado, pero sin spoilers.

Kate trabaja como secretaria en Milton Consultants. Un gran trabajo, si no fuera por su queridísimo jefe el señor T-rex.Vive en un desastroso edificio que parece que se va a caer en tan solo mirarlo, y los viernes por la noche tiene un pequeño programa de radio donde habla sobre el romanticismo y los autores románticos del siglo XIX.
En cambio Don, es un Policía que trabaja en los delitos informáticos. Y vive en una gran casa con su padre y su hermano pequeño. Los viernes por la noche, siempre va a una cafetería escondida a tomar su cerveza negra con sus amigos que le ayuda en una investigación.
No pasaré más de esto, porque si no puedo contaros toda la historia.

Cambiando un poco al tiempo, se puede decir que la autora sí que sabe describir bien un paisaje de invierno. Seguramente lo habría disfrutado más si lo hubiera leído por esos temporales, porque de verdad, podía sentir cada una de las palabras que leía refiriente al clima. Es un punto bien grande que no todos los autores consiguen hacerlo, y es muy importante. Además del tiempo, el espacio también es algo bastante original, por así decirlo. Me hizo recordar más o menos la ciudad en la que vivo. Está muy bien pensado los detalles de los lugares. Y por no decir esa casa de los Becker. Creo que a todos nos gustaría vivir en un lugar como ese.
El ambiente tan familiar de aquella casa es contagiosa. Me hizo a mí sonreír como una tonta mientras lo leía.

Y para finalizar esta reseña, voy a resaltar ese final que me hizo saltar de alegría. Mientras avanzaba las páginas y ni siquiera rozaba el final, ya estaba pensando en él. Como os dije al principio, William, un meteorólogo, también narraba. ¿Pues qué pasó? No sé si era la idea original de la autora, pero me hizo imaginarme un final totalmente distinto al verdadero. No sabéis lo confusa, y atormentada que me ponía al leer el trocito de texto que narraba a veces entre capítulos. Fue...Demasiado para mí. Pero en cuanto esas últimas páginas llegaron a mis ojos, fui feliz de tal manera que no sabía qué hacer.